La forma en que los científicos manipulan la mente con la realidad virtual

Tres experimentos en el Centro Sackler para la Ciencia de la Conciencia de la Universidad de Sussex muestran cómo la realidad virtual puede ayudarnos a comprender la conciencia humana

Anil Seth experimentó recientemente con un nuevo instrumento en el estudio de la conciencia humana: la iluminación estroboscópica. Según Seth, una poderosa lámpara estroboscópica es capaz de inducir estados alterados de conciencia, al tiempo que le permite registrar señales cerebrales al mismo tiempo. “Parece que estamos simulando un cambio de estado de conciencia, pero todavía no lo sabemos con certeza”, dice Seth. “Tenemos que ser cuidadosos. Cuando destellas con una luz estroboscópica a alguien, obtendrás datos desordenados “.

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Seth, codirector del Centro Sackler para la Ciencia de la Conciencia de la Universidad de Sussex, ha estudiado un problema científico fundamental durante la mayor parte de su carrera: la cuestión de cómo ocurre la conciencia. “Toda mi investigación se centra en comprender lo que sucede en el cerebro durante la percepción consciente”, dice Seth.

La configuración experimental estándar de los experimentos cognitivos solía implicar colocar a alguien en una habitación oscura en un escritorio y administrar una prueba en una computadora. Estos experimentos, aunque válidos, no son lo que los científicos llaman “ecológicamente válidos”; en otras palabras, no replican el entorno y la complejidad que se encuentran en los experimentos del mundo real. Ahora, Seth usa varias herramientas experimentales, desde luces estroboscópicas hasta drogas psicodélicas.

En los últimos años, Seth ha experimentado la realidad virtual. “Fue un objetivo a largo plazo que surgió cuando intentamos comprender, desde una perspectiva de neurociencia, la noción de presencia, la pregunta de cómo y por qué solemos experimentar que las cosas son reales, como si realmente existieran en el mundo. Cuando comenzamos a hacer esta pregunta, la realidad virtual se convierte en una importante herramienta experimental. “

Seth usa la realidad virtual para manipular la forma en que vivimos nosotros mismos, la experiencia de la encarnación y la propiedad del cuerpo. “Podemos manipularlos de formas muy interesantes utilizando la realidad virtual, lo que de otro modo no sería posible”, dice Seth. “El potencial de la RV en neurociencia es enorme y está en pleno apogeo. En cinco años, el juego cambiará. “

Aquí hay tres ejemplos de cómo Seth y su colega Suzuki usan la realidad virtual para comprender mejor nuestras experiencias conscientes del mundo y del yo.

Objetos inseguros

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En este experimento, Seth y el postdoctoral Keisuke Suzuki prueban algo llamado presencia perceptiva: ¿percibimos los objetos como si estuvieran allí, en lugar de percibirlos como imágenes de los mismos objetos? “Con un objeto real puedo percibir su parte posterior, aunque no puedo verlo”, dijo Seth. “Lo percibo como un objeto con mi espalda”. La pregunta, para Seth, es cómo percibe el cerebro los objetos, en lugar de las imágenes. Una hipótesis sobre por qué sucede esto es que el cerebro predice cómo cambiarían las señales sensoriales si alguien eligiera un objeto y lo moviera. Utilizando la realidad aumentada, Seth y Suzuki han construido diferentes categorías de objetos virtuales de formas extrañas que no se comportan normalmente: uno de los objetos, por ejemplo, siempre muestra la misma cara al espectador, sin importar cuánto lo giren; otro responde al movimiento de manera insegura.

Alucinación

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Utilizando los algoritmos de Google Deep Dream, Seth y Suzuki investigan lo que sucede en el cerebro durante alucinaciones visuales de tipo psíquico o viajes psicodélicos. En este ejemplo, vemos el campus de la Universidad de Sussex transformado en una alucinación alucinante con caras de perros por todas partes.

Mano de goma

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La ilusión de la mano de goma es un excelente truco de fiesta y un experimento clave para comprender la noción de propiedad del cuerpo. En la versión estándar del experimento, se coloca una mano falsa sobre una mesa frente al sujeto, mientras oculta su mano real detrás de un trozo de cartón. La otra mano y la mano falsa se acarician simultáneamente con un pincel, lo que da como resultado la ilusión de que la mano falsa es en realidad nuestra. En la versión de realidad virtual de Seth, se puede hacer que una mano virtual parpadee en sincronía con los latidos del corazón o cambie de tamaño y color, lo que le permite explorar no solo cuán maleable es la experiencia de poseer el cuerpo, sino también cómo las personas lo perciben. cuerpos en casos de dismorfia corporal.

Para ver un ejemplo más … brutal de cómo podemos terminar percibiendo una mano de goma como la nuestra, mira el siguiente video de la Universidad de Friburgo.

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